“El cliente pidió que le sirvan su desayuno temprano, se lo entregamos temprano y ahora reclama porque perdió su vuelo de las 6 am, por que no le servimos el desayuno temprano”. ¿Quién lo entiende?
Como cliente, te ha pasado que no te entienden lo que pides. Como prestador de servicios, te ha pasado que los clientes no se sienten satisfechos con tus servicios.
Esto y más nos pasa, cuando no nos hacemos cargo de la brecha que surge al conversar, cuando las personas no han desarrollado el poder de la “escucha responsable”.
Y no usar ese poder, trae consecuencias que pueden ir desde pasar un mal rato, hasta perder un ascenso, un empleo o una relación que nos hubiera gustado que nunca termine.
La buena noticia es que tu puedes desarrollar el poder de la “escucha responsable” con la práctica de 3 pasos clave:
1o Paso, tomar conciencia de la importancia de escuchar a cada persona, por sencilla que te parezca.
Darte cuenta de que quien te habla, te habla para algo (contarte, pedirte, preguntarte, reclamarte, invitarte, prohibirte, etc. etc.) que tiene que ver contigo y con el espacio que tienen en común (la familia, la empresa, la comunidad, etcétera) y por tanto lo que esta persona dice tiene consecuencias sobre el medio en que ambas existen (trabajo, familia, etc.)
2o Paso, cuando somos el receptor de un mensaje, hacernos cargo de preguntar para comprender, y cuando somos el emisor, hacernos cargo de verificar que el otro escucho lo que queríamos transmitir.
Recordando que cada persona tiene su propia historia y su propia manera de ver y decir las cosas, es muy arriesgado (e irresponsable) creer que lo que yo escuché, es exactamente lo que el otro me quiso decir. O, a la inversa, que lo que yo dije es exactamente lo que el otro escucho. Eso solo sucede en las máquinas, los seres humanos tenemos nuestra particular forma de ver y decir las cosas. Por tanto, si no quieres pagar el alto costo de una mala comunicación, te proponemos una forma más segura, simple y económica de comunicarte: se trata simple y responsablemente de preguntar y preguntar hasta asegurarte de que la brecha se ha disuelto y la comunicación ha sido efectiva.
3o Paso, respetar opiniones diferentes a las mías y no por eso menos válidas.
Esto requiere tener presente que cada persona (por su historia, su cultura, etc.) puede estar viendo una parte del mundo, que yo no veo. Requiere dejar del lado la arrogancia y cambiar el: “yo sé como son las cosas” por la simple y sabia pregunta: “¿qué estás viendo tu que yo aún no estoy viendo?” . Y, con esta humildad, tejer con otros una visión más amplia, con diversos puntos de vista comprensibles para todos los miembros del equipo, del grupo, etc. 3o Paso, respetar opiniones diferentes a las mías y no por eso menos válidas.
Si estos 3 pasos te hacen sentido, te invitamos a transformar tu mundo de relaciones, poniéndolos en práctica y aprendiendo a realizarlos, cada día mejor. Y si en algo te podemos apoyar, aquí estamos para ti.


