
Hace más de una década, la Asamblea General de la ONU decretó que el 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad, lo que «comprometió» a los países con conceptos, políticas públicas, etc. Estamos en el 2026…¿Que nos pasó?
En este artículo, más allá de referirme al concepto de felicidad y a lo que las políticas públicas o personas puedan contribuir a tu felicidad, te ofrezco una herramienta para que tu puedas contribuir con tu propia felicidad. Esa felicidad que no se describe ni se mide, pero se siente y, además, está en tus manos día a día.
Se trata de una herramienta para potenciar tu capacidad de crear relaciones felices: “El cristal con que miras a las personas de tu entorno”.
Luis, un ejecutivo de x años, que destacó siempre en sus estudios. Cuando terminó la universidad no tuvo problemas en encontrar trabajo, pues sus referencias de haber sido el primero del colegio y de la universidad, le abrían siempre las puertas.
Así entró a trabajar en ABCD, con excelentes condiciones y oportunidades de crecimiento. Sus relaciones personales fueron muy buenas. Su único problema, desde que inició en el nuevo trabajo, era su salud.
En una sesión de coaching me habló de los excelentes resultados de su evaluación en 360o, de su comportamiento impecable y de lo mucho que ayudaba a sus compañeros a resolver los problemas que ellos no eran capaces de comprender, pero que él si comprendía. Que algunos eran envidiosos pero se debía a que eran incompetentes, sin embargo él si era competente, los ayudaba y así decía que se sentía feliz en su trabajo, especialmente cuando veía los resultados de su evaluación.
Cuando le pregunté por su sensación de felicidad en otras áreas de su vida, me contó de sus problemas de salud. Los llamaba “mi único problema”. Padecía de dolores de cabeza, insomnio, alergias y como consecuencia, consumía una gran cantidad de medicamentos, algunos con efectos colaterales.
Sabiendo que cada persona tiene dentro de sí las respuestas a los problemas que vive, y que los coach ontológicos solo hacemos preguntas o ejercicios para que el coachee active su sabiduría interior (ideas, emociones y cuerpo), lo acompañé a explorar cómo se relacionaban estas dos partes de su ser.
Fue entonces que se dio cuenta que: estaba harto de sus malestares físicos y de “¡Esos idiotas de sus compañeros por quienes se tenía que sacrificar siempre y todavía, algunos le tenían envidia!”.
Ese fue su primer descubrimiento: sus juicios sobre las personas que le rodeaban y las emociones que le generaban y, sobre todo, el sufrimiento que le ocasionaba la vida laboral que estaba viviendo.
Yo tenía al menos dos opciones, decirle “pobrecito” pero, como no era su “amiga dulzona” sino su coach, opté por una segunda opción y le propuse conversar sobre cada uno de sus compañeros. Mientras él hablaba, yo iba anotando todos los juicios que Luis tenía sobre la mayoría de ellos. Al final se los leí. No le gustó lo que escuchaba, pero finalmente ambos teníamos una fuerte relación de confianza que le garantizaba que lo que yo le estaba leyendo era exactamente lo que él había expresado y que, como siempre, lo trataría con inmenso respeto y total confidencialidad.
Así fue como Luis descubrió el cristal con que estaba viendo a sus compañeros de trabajo. Ahora faltaba ver, si al limpiarlo, seguía viendo lo mismo. Así que lo invité a hacerlo en su día a día, tomando nota diaria de sus descubrimientos, por pequeños que fueran, en el siguiente formato:
| Fecha | Lo que observé (hecho) | Lo que juzgué | Lo que sentí |
En cuanto llegó a su siguiente sesión, conversamos sobre lo que había observado y lo sorprendido que estaba, ya que no solo había confirmado su distorsión al juzgar a los otros, sino también que muchos de los juicios no tenían fundamento. Solo existían en su cabeza. Además, ante mis preguntas, pudo ver cualidades en los otros que no había visto antes.
Con un cristal más limpio, comenzó a relacionarse mejor con sus compañeros de trabajo ,sus cóleras reprimidas comenzaron a disminuir y su salud mejoró poco a poco. Pero en los procesos de coaching como en la vida, el final no acaba con “vivieron felices para siempre”, no. Algunos de los juicios de envidia que Luis tenía, sí eran justificados. Uno de sus compañeros hablaba lo que no era para hacerlo quedar mal en su trabajo. Así que el nuevo aprendizaje para Luis fue aprender a ver a las personas como son y no como las veía a través de su cristal (con juicios sin fundamento), así como a convivir con personas imperfectas (como todos nosotros) abriendo las conversaciones necesarias, con la emocionalidad y corporalidad que se requiera.
Ante estos descubrimientos, Luis se hizo cargo de generar, la felicidad de cada uno de sus días. ¿Cómo?
- Siendo consciente de sus juicios al observar los comportamientos de los demás.
- Eliminando aquellos juicios que no tienen fundamento
- Sosteniendo conversaciones con aquellas personas que, por X o Y motivo, tenían comportamientos que dañaban el trabajo del equipo.
Si el cristal con que miras a las personas de tu entorno está limpio de juicios sin fundamento, podrás verlastal y como son. Esto te permitirá valorarlas, aceptarlas y tomar la iniciativa de abrir conversaciones para descubrir formas de relacionarse en beneficio del trabajo común. Y al ser capaz de hacerlo, pasarás de ser víctima de tu nublado cristal, a ser el creador de la felicidad de cada uno de tus días, en el trabajo y en otras áreas de tu vida.





